lunes, 20 de marzo de 2017

Reseña: Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

¡Hola! Otro lunes vengo con nueva reseña. En este caso, se trata de la de una novela que, aunque es corta y rápida de leer, tiene muchísimo encanto. Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, era la lectura para este mes de mi club de lectura. Lo leí en tres días. Mañana quedaremos los del club para hablar sobre él, pero quería aprovechar para hacer un adelanto por aquí.


SINOPSIS
«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la seta mortífera. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.
COMENTARIO

No sé si lo que más me fascina de Siempre hemos vivido en el castillo es lo interesante que se hace aunque parezca que pasan pocas cosas o que el maravilloso punto de vista de Merricat me haya enamorado profundamente. Escribí en mi cuenta de Goodreads al terminarlo:
Brillante. Mary Katherine Blackwood ha sido durante los tres días de lectura de esta preciosidad extraña mi chica favorita del mundo mundial. Creo que, de alguna manera, su excéntrica forma de pensar me ha recordado a la de Auri, de El nombre del viento y La música del silencio. Pero es que Merricat es especial y se hace querer incluso cuando desea a la gente muerta. O sobre todo en esos momentos.
Una novela corta, ligera, narrada en una primera persona genial y muy entretenida. Me ha encantado. Supongo que a veces soy un chico fácil, y es que Merricat me ha ganado.
Y con eso creo que resumo mis impresiones sobre este libro. Pero, si ahondamos un poco más, nos encontramos ante una historia trágica: cuatro miembros de la familia de Merricat murieron en el comedor de su casa. Ahora, como dice la sinopsis, sólo quedan Merricat, Constance y el tío Julian.

Y esos son los tres personajes que más interesan en la novela. Hay otros, desde luego, pero no se perfilan tanto y son bastante más secundarios (quizás con la excepción de Charles, un primo lejano. La cuestión es que, narrado en esa primera persona de Merricat, nos hacemos perfectamente a su mente extravagante, a su curiosa forma de pensar. Y es que Merricat no piensa como las demás chicas. Es tan especial que no podemos otra cosa que cogerle cariño. Un cariño extraño, pero muy puro.

Constance es un personaje diferente. En ella vemos una evolución, algo que hace que la historia vaya teniendo más intensidad a medida que avanzamos. La evolución de Constance y la evolución del libro van a la par, o al menos es lo que me ha parecido a mí. Mola.

Y bueno, no sé qué deciros. Para mí, los personajes son lo más importante en Siempre hemos vivido en el castillo. Ocurren cosas, sí. No podríamos decir que es acción y aventuras, pero sí tenemos algo de tensión, especialmente en la parte final del libro. Tensión de la buena, de la de querer seguir leyendo sin parar para terminarlo cuanto antes, para saber qué ocurrirá. Tampoco es muy difícil (la edición que yo encontré en la biblioteca no llegaba a las 200 páginas).

Lo que sí puedo decir es que con esta novela Shirley Jackson nos atrapa sin avisar. Y que no es una lectura de nada que puedas esperar. Es mucho mejor. Mucho más guay. Tiene su algo. No se sabe qué es ese algo, pero te llega y te llena y te hace sentir muy feliz leyendo la historia de Merricat y su hermana. Feliz, o preocupado por ellas. Feliz, o intrigado. Feliz, o curioso. Pero de una forma especial.

Creo que está descatalogado, pero si tenéis la oportunidad, Me dicen que lo acaba de editar Editorial Minúscula, así que buscad Siempre hemos vivido en el castillo y devoradlo. Os encantará. Palabra.

lunes, 13 de marzo de 2017

Reseña: Manual de psiconáutica, de Amarna Miller

Llevo meses (desde julio de 2015) queriendo hacer la reseña de este libro. Sin embargo, por unas cosas o por otras no lo he hecho hasta ahora. Había preparado un borrador en el blog con el título de este post para acordarme de que tenía que reseñar Manual de psiconáutica y casi dos años después, me dispongo a ello.


SINOPSIS
(O lo que encontramos en la contraportada)
Aquí hay un libro.
Aquí hay un hilo.
Aquí hay una gota de sangre rosa. No sé qué voy a hacer con ella. Todavía no he averiguado qué significa. Cae de mi rostro hasta mi sexo. Probablemente signifique vida.
Luna Miguel

COMENTARIO

Lo primero que llama la atención de Manual de psiconáutica es la portada. Vale. Ya la habéis visto. No tengo mucho más que comentar. Llama la atención. Lo sé. Se trata de una foto de Amarna Miller, sin su cara. Sí, ella es la autora. Quizás no te suene. Es actriz, pero no de cine convencional. Es actriz porno. Pero lo que nos importa aquí es que es autora. Que es poeta, fotógrafa, artista.

Dice Luna Miguel en el epílogo de este libro que aquí hay un libro. Yo creo que hay mucho más. Creo que he retrasado tanto el ponerme a escribir esta reseña por la dificultad que puede acarrear hablar sobre Manual de psiconáutica y decir algo que tenga sentido. Voy a intentarlo.

Este libro que es más que un libro recoge pensamientos, poemas, textos, recortes y fotografías que ha ido haciendo y recopilando Amarna Miller durante varios años. Es, digamos, una especie de diario o de carpeta donde ha ido guardando cosas que para ella eran importantes, que significaban a lo largo de su vida. Es la forma de desnudarse psicológicamente más sincera que he podido ver en un libro, probablemente. Escribí en mi cuenta de Goodreads al terminar el libro: 
Una auténtica maravilla artística. Amarna nos entrega su intimidad de una forma mucho más cercana que con su profesión como actriz porno. Mucho más sincera. Mucho más libre. Conocerla es tan fácil como pasar las páginas de este manual y dejarnos guiar en su mente por las fotografías y los textos. Aquí hay una vida. Ya no es frágil. Pero cuídala.
Pero, ¿qué encontramos en este manual? Hay sobre todo fotografías, con una estética artística muy interesante. Muchas son fotos hechas con cámaras desechables o Polaroids. Fotos de Amarna en su vida íntima, en su vida privada (que no sexual). Fotos del crecimiento de una artista, pero sobre todo del crecimiento de una persona.

También hay textos, tanto en prosa como en verso. Un ejemplo podría ser este:
Trató de enterrarme sin darse cuenta de que
yo era una semilla
y cuanto más hondo me enterraba
más fuertes eran mis raíces.
Hay muchos más poemas y textos. En ellos habla de amor, a veces, y del rechazo que supuso para ella, decidir dedicarse a lo que más le gustaba.

También hay, junto con las fotografías y los textos, recortes de periódicos con los que Amarna nos muestra otra forma de ser ella. Unir distintas frases y palabras para conformarse. Me parece una manera maravillosa de hacer poesía ready-made.

En definitiva, lo que tenemos aquí es más que un libro, es la historia de una niña que se ha hecho mujer pero sigue siendo niña. Es la vida hecha fotos, poemas, textos. Es la vida hecha arte.

La edición del libro es, verdaderamente, una auténtica pasada. El papel grueso, satinado y a todo color de este libro hace que merezca mucho la pena.

En fin, lo he hecho. Me he dejado mucho en el tintero. Tampoco creo que haya mucho más que decir.

lunes, 6 de marzo de 2017

Reseña: Alejandra, de Lara Moreno-Ventas

Cuando leí Una chica azul (aquí podéis leer la reseña), de Lara Moreno-Ventas Losada, intuí que aunque no era la poesía o la prosa poética que más me gustaba, tenía algo. Algo encantador que te hacía querer a Lara aunque no la comprendieses. Hoy os traigo la reseña de Alejandra, el segundo libro de poemas (esta vez más bien prosa poética) de esta joven escritora, editado por Ediciones en Huida, a quienes agradezco la cesión del ejemplar.


SINOPSIS
(O lo que pone en la contraportada)
Escrito en prosa con un lenguaje claramente poético Alejandra narra la despersonalización de su protagonista hasta la más profunda e incómoda intimidad. Nos adentra en dos vidas que no pueden entenderse por separado. Por un lado Alejandra escribe, a modo de diario, su particular forma de sentir y su dificultad para adaptarse al mundo. Por otro se alternan los capítulos de terapias en los que la protagonista habla, discute y acaba consigo misma. Sin principio ni desenlace, probablemente, la única forma de entender a Alejandra sea leyendo lo que escribió cuando no sabía qué decir.
COMENTARIO

Al terminar de leer Alejandra, escribí en mi cuenta de Goodreads
Alejandra y Lara no son la misma persona, pero este libro es una terapia que te hace ser las dos y la misma al mismo tiempo leyéndolo. No sé, creo que cada vez me gusta más cómo escribe Lara aunque sigue sin ser la poesía que más me gusta. Pero he sido capaz de disfrutarlo, y eso mola.
Y es que veía a esta joven autora con mucho potencial al leer Una chica azul y he visto una gran mejora, un paso adelante, en Alejandra. Es cierto que hay textos que me gustan más que otros, pero tiene algo, una forma de volcarse, un estilo tan propio y al mismo tiempo bipolar, que hace que leerla sea un gusto. Tal y como dice la sinopsis, alternamos entre Alejandra y Lara, leyendo textos que son terapia y sentimientos y vivencias y deseos. Textos que nos demuestran que Lara y Alejandra son la misma persona, que nos muestran que son dos personas distintas. En realidad, nos da igual quién es quien escribe, porque lo que nos importa es lo que nos cuenta, cómo lo cuenta.

Síntomas, enfermedades y trastornos. Textos, pensamientos y psicología. Aprender a conocerse a uno mismo mediante las palabras de otro. Eso es Alejandra. Eso y otras cosas que no se pueden explicar con palabras. Sí, cada vez me gusta más cómo escribe Lara Moreno-Ventas. Alejandra ha sido un acierto con el que he disfrutado, pequeñas dosis de una cantidad exacta del medicamento que todos necesitamos.

Si en la reseña de Una chica azul os decía que lo leyerais, Alejandra lo merece más. Leed ambos y veréis qué bien.